La región en la que nos encontramos ofrece una variada oferta gastronómica: carnes de caza, queso de cabra, chacinas y, por supuesto, la castaña, aprovechada en exquisitas y elaboradas recetas.

Otro de los productos estrella son las setas, que cada año congregan a los amantes de la micología en una serie de jornadas y cursos invitándolos a reconocerlas y a conocer sus propiedades, siendo posible disfrutar de este manjar durante la época de recolección.

La gastronomía cachonera se basa en los manjares derivados del cerdo ibérico, así, podemos destacar la caldereta, un guiso típico cocinado para eventos especiales como bodas o comuniones. Compuesto principalmente por patatas, costillas e hígado de cerdo.

Cuando llega la época de matanzas, bien entrado el invierno, son típicos los derivados del cerdo como el chorizo, el solomillo, la presa, el tocino, etc., cocinados en las brasas de las chimeneas de las casas o en barbacoas, lo cual les da un sabor muy característico. Tampoco podemos olvidar el preciado jamón, la caña de lomo y demás embutidos.

En otoño, son típicos los guisos y preparados a base de setas: tanas, níscalos, gurumelos, etc., cuyos productos elaborados, además, son muy preciados en otros países.

En Galaroza, gracias a la abundancia de agua y, como consecuencia, de huertas, abundan las verduras, hortalizas y frutas, sobre todo, nuestro pueblo es reconocido por los peros (manzanas), pero, además, castañas, melocotones, nueces, cerezas… se convierten en el postre ideal para las comidas serranas. Precisamente con los trozos de melocotón, secados al sol, se hacen los “orejones”.

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